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Espiritualidad

El maravilloso poder de la auto observación

Observarse es uno de los ejercicios más importantes que podemos hacer para lograr una mejora en lo que hacemos. El ejercicio de la observación va de revisar nuestras acciones de forma constante para garantizar una mejora en nuestras respuestas ante lo que sucede en el entorno.

Mirar hacia adentro es un reto mucho mayor de lo que solemos pensar, pero cuando lo logramos, es muy enriquecedor. Esta capacidad de reflexión nos permite conectar con nuestras acciones, sentimientos y pensamientos, lo que nos ayuda a mejorar continuamente si así lo queremos.

Pasos para aprender sobre mis reacciones hacia el entorno:

  1. Reflexiona sobre tu reacción ante una situación 

Puedes preguntarte ¿Cómo ha sido mi reacción? ¿Me siento bien con ella? ¿He reaccionado antes de esta manera?

Es muy importante que este análisis lo hagas luego de identificar el evento que generó la reacción. Al tener la “cabeza fría” consigues entender mejor tus respuestas a las preguntas antes mencionadas, pero recordando la importancia de conectar con tu cuerpo para saber cómo la reacción se reflejó en él.

Cuando analizas este primer punto, es posible que comiences a ver como se abre el camino.

  • ¿Qué generó mi reacción?

Debes dar tanto valor a las reacciones positivas como a las negativas. ¿Qué me hizo sentir cómodo o incómodo para reaccionar de esa manera? ¿He reaccionado así antes?

“Es tan importante identificar las reacciones que no nos gustan como apoyar y celebrar las que sí”

Reflexiona tus respuestas desde el Yo responsable, ese que no traslada culpas, sino que observa ese detonante con total responsabilidad de su respuesta. 

Cuando hemos reconocido nuestra reacción e identificado el detonante, es super importante observar nuestros pensamientos. Continuar las preguntas es un ejercicio poderoso. ¿Qué pensamientos están presentes? ¿Han estado presentes en otros momentos? ¿Son limitantes o potenciadores?

  • Conecta con tu cuerpo, templo de nuestras experiencias

El cuerpo es el campo que nos posibilita vivir todas nuestras experiencias de vida. Por lo tanto, todas nuestras emociones y sentimientos se reflejan de forma física. Enfócate en tu cuerpo y responde preguntas como:

¿Qué estoy sintiendo? 

¿Qué emociones están activas y donde las siento? 

¿Lo he sentido antes? 

¿Las puedo identificar? 

¿Es ansiedad, cansancio o expansión, alegría, relajación? 

Cualquiera que sea el pensamiento, la emoción o el sentimiento, lo más importante en este punto es la aceptación plena libre de juicio y crítica. Solo desde allí podremos reconocerlo y comenzar a gestionarlo.

  • Aplica la mejora continua en tu vida

Los entornos empresariales suelen ser altamente cambiantes; hay productos que duran años iguales, pero son la excepción a la regla. 

Lo normal es que cada cierto tiempo se hagan análisis y se adapten al entorno porque el resultado o producto ya no cubre las necesidades. El mercado ha cambiado, por lo que el producto o servicio necesita ser actualizado, debe ser más accesible o con más funciones, etc.

El proceso de auto observación es muy similar al de mejora de los procesos en una empresa. En esos momentos, los profesionales que nos encargamos de rediseñar los procesos o productos identificamos las áreas de mejora mediante diferentes técnicas de observación.

Partimos desde allí aguas abajo y vamos monitoreando el proceso en ese sentido e identificamos las áreas o sub procesos que serán parte de ese rediseño para finalmente lograr el producto que queremos.

¿Cómo gestionar mis respuestas ante lo que me pasa?

El primer paso (y el más importante) es entender que no puedes controlar tu entorno. 

Pero el cómo reacciono, mi actitud, pensamientos y sentimientos sí dependen de mí, eso está bajo mi control. El producto final es mi Ser en completo equilibrio.

Imagina que llegas a casa tras un día pesado de trabajo y ves a tus hijos jugando videojuegos mientras la casa está en un completo desorden y los platos del almuerzo sin lavar. ¿Qué haces?

Si reaccionas impulsivamente, seguirás en el bucle constante de la queja por el desorden. Seguramente habrá gritos, castigos que no garantizarán que la situación no vuelva a ocurrir; si por el contrario nos tomarnos el tiempo de responder con un llamado a la acción que solucione la situación que nos está generando la molestia, estaríamos dando un paso más allá de la queja e invitaríamos a nuestros hijos a que tomen consciencia.

Si desarrollas la capacidad de conocerte desde la observación, lo más natural es que, tras una noche de reacciones y molestias, tengas la capacidad de analizar qué puedes hacer distinto y mejorar.

En este ejemplo, la auto observación puede llevarte a conversar con tus hijos de manera consciente cambiando los “deberías” por “me gustaría”, “¿qué piensas si lo hacemos así?”, etc. 

Se trata de establecer acuerdos, pensar un sistema de recompensas responsable para ellos que, por sobre todas las cosas, te permitan encontrar una solución y así mejorar tu capacidad de reacción ante próximos eventos similares.

Observarnos nos lleva a desarrollar nuestra inteligencia emocional, a conocernos y a relacionarnos con los demás desde nuestra Yo consciente. ¡Es vital para crecer!

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